Muchos gestores de renta fija perdieron el norte en 2014. El año que acabamos de dejar atrás demostró lo difícil que es acertar a la hora de indagar los niveles de rentabilidad para los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Frente a todos los pronósticos, los riesgos geopolíticos, el debilitamiento de la recuperación mundial y los reajustes en los fondos de pensiones, el bono estadounidense a largo plazo ha sufrido un rally impresionante, manteniendo una rentabilidad del 2,20 por ciento, o incluso menos, y alejándose del 3,04 por ciento con el que despidió 2013.

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