Por norma general, cuando una empresa acude al mercado lo hace con el propósito de reducir sus costes de financiación gracias a la actual ventana de liquidez o diversificar sus fuentes de financiación. Pero desde el martes, la lista de motivos crece de la mano de Iberdrola. Más que nada porque se ha convertido en la primera empresa española en emitir green bonds o, lo que es lo mismo, bonos que tienen como objetivo destinar los fondos captados a la financiación de proyectos sostenibles y socialmente responsables -su utilización responsable ha sido validada por la agencia independiente Vigeo-. En concreto, la eléctrica colocó 750 millones de euros en bonos con vencimiento a 8,5 años con gran respaldo internacional, por los que pagará un cupón del 2,5%.

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