Glaris, la ciudad suiza que ordenó la última ejecución por brujería, ha celebrado un homenaje este viernes para la mujer que fue decapitada hace más de 200 años, acusada de embrujar a una niña. Anna Goeldi fue denunciada por brujería después de que la hija de su empleada enfermara y empezara a escupir alfileres durante un ataque de tos, según los documentos de los archivos locales. Las autoridades de Glaris, en el centro de Suiza, declararon culpable de brujería a Goeldi, que curó a la niña con poderes sobrenaturales. La propia Goeldi confesó, bajo tortura, que había recibido ayuda del demonio. El tribunal la condenó a muerte y fue decapitada con una espada en 1782. En esa época, la razón empezaba a imponerse a las tradiciones y muchos países, como Reino Unido, ya habían dejado de acusar y juzgar a las personas por brujería.

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